La escena
«Necesitamos los registros de acceso del 3 al 10 de marzo.»
Es octubre y te lo pide una auditoría. Los registros los tienes: tu servidor guarda quién entra, qué hace y qué falla, y los conservas durante meses. Pero son tuyos. Los genera tu sistema, viven en tus discos y los administra tu equipo. Cuando los entregas, nadie tiene por qué creer que son los mismos de marzo, y tú no tienes forma de demostrarlo. Salvo que cada tramo se sellara cuando pasó, antes de que nadie preguntara.