Propuesta creativa sellada antes de compartirla

Disputa de prioridad

Cómo demostrar que tu obra ya existía antes de enseñarla

Cuando aparece algo demasiado parecido a lo tuyo, tu palabra vale lo mismo que la suya. La versión exacta sellada antes de enviarla, no.

Privado. Solo se registra la huella del archivo.

Palabra contra palabra Tú dices que lo enviaste en marzo. Ellos dicen que lo tenían de antes. Sin una fecha que no dependa de nadie, no hay conversación.
La prueba fechada gana El archivo exacto que enviaste, sellado antes de enviarlo. Nadie puede decir que lo hiciste después de ver lo suyo.
Céntimos frente a abogados Sellar en el momento cuesta céntimos; hoy, cero. Discutir la autoría después cuesta abogados, meses y casi siempre la razón.

La escena

«Qué casualidad. Nosotros ya lo teníamos en desarrollo.»

Enviaste la propuesta en marzo: el concepto, la maqueta, tres páginas de guion. Te dijeron que era interesante y que ya te dirían algo. No dijeron nada. En octubre lo ves. La campaña, la serie, la app. No es igual, pero es lo tuyo con otro nombre. Escribes, con cuidado. «Qué casualidad. Nosotros ya lo teníamos en desarrollo desde el año pasado.» Abres tu carpeta. Tienes el archivo, claro. Pero la fecha del archivo la pone tu ordenador, y el correo que enviaste está en su servidor, no en el tuyo. Tu palabra contra la suya.

El ritual: antes de compartir, enviar o publicar

  • Cierra la versión que vas a enseñar: el PDF, el guion, la maqueta, el pitch, el diseño, el repositorio comprimido. La versión exacta, no «más o menos esa».
  • Séllala antes de pulsar enviar. No después de la reunión, no cuando te acuerdes: antes. La fecha del sello tiene que ser anterior a que nadie más la vea.
  • Envía o presenta esa misma versión, sin retocarla. Si cambias una coma después de sellar, ya no es el mismo archivo. Si sacas una versión nueva importante, séllala también.
  • Guarda el archivo exacto y el ZIP de verificación junto al correo o mensaje con el que lo enviaste. Los tres juntos cuentan la historia completa: qué tenías, desde cuándo y a quién se lo enseñaste.
  • Hazlo con todo lo que enseñas antes de firmar: propuestas, sinopsis, capítulos, demos, logos, prompts, decks. Es un gesto de diez segundos que sustituye al sobre cerrado.

Qué demuestra Sellat en esta disputa

Sellat no decide quién es el autor, quién es el propietario ni si una obra copia a otra. Eso lo decide un acuerdo, un registro de propiedad intelectual o un juez. Sellat demuestra una cosa concreta: que ese archivo exacto existía en la fecha en que lo sellaste y que nadie lo ha modificado desde entonces. Es evidencia técnica sobre una versión exacta de un archivo. No sustituye el registro de propiedad intelectual: lo complementa fijando desde cuándo existía lo que enviaste. Con ella, «yo lo tenía antes» deja de ser solo tu palabra.

Qué guardas después de sellar

Al sellar, recibes por email un certificado PDF y un ZIP de verificación. Ese ZIP es lo que enseñas cuando alguien dice que lo tenía antes: contiene la huella del archivo exacto, la fecha y las instrucciones para que cualquiera lo compruebe sin fiarse de ti ni de Sellat. Sellat no guarda tu obra ni la publica: nadie puede leerla a partir de la prueba.

El «correo certificado a mí mismo», pero verificable

La leyenda dice que basta con enviarte a ti mismo un sobre cerrado por correo certificado y no abrirlo nunca. El problema es que un sobre se puede abrir con vapor, cerrar y volver a enviar, y que tú eres el único que dice qué había dentro. Sellar es la versión de esa idea que aguanta un examen. La fecha la fija una referencia pública que ni tú ni Sellat podéis alterar, y la prueba se refiere a un archivo exacto: si alguien cambia una letra, deja de coincidir. No hace falta notario, ni sobre, ni esperar al cartero.

El paquete, por dentro

Esto es exactamente lo que abres dos años después.

No es una promesa ni una captura de pantalla: es la lista real de archivos que Sellat mete en tu ZIP. Lo que ves aquí lo genera el mismo módulo que construye el paquete.

Abrir expediente Cerrar expediente
  • original/<archivo> Si conservas el original

    Tu archivo, byte a byte

    La foto exacta que sellaste, en su propia carpeta para que ningún otro archivo del paquete pueda confundirse con ella. Va dentro cuando el original está disponible: la subida que creó la prueba, o la custodia.

  • certificado-<id>.pdf Siempre

    El certificado legible

    El PDF que enseñas a una persona o adjuntas a un escrito. Es un documento informativo: lo que se comprueba de verdad es el archivo, no el PDF. Si el archivo llevaba Content Credentials (C2PA), el certificado también las recoge — quién firmó, con qué herramienta y si declaran uso de IA — tal como las leyó tu navegador al protegerlo.

  • proof.json Al anclarse el lote

    La prueba portable

    La huella de tu archivo, su hoja y su camino Merkle, la raíz del lote y la transacción pública que la registra. Es la pieza que permite comprobarlo todo sin Sellat.

  • sello-cualificado-<id>.tsr Con sello cualificado

    El sello cualificado

    La respuesta RFC 3161 de la autoridad de sellado de tiempo cualificada, tal cual la emitió. Es el archivo que fija la fecha bajo eIDAS.

  • autoridad-sellado.pem Con sello cualificado

    Quién firmó el sello

    El certificado de firma de esa autoridad, con su huella SHA-256 escrita en el LEEME. Va dentro para que la comprobación funcione sin conexión y sin buscar nada.

  • anclaje-bitcoin.ots Al anclarse el lote

    El anclaje en Bitcoin

    La prueba OpenTimestamps de la raíz del lote. Puede estar todavía esperando bloque: es un archivo válido y quien lo reciba puede actualizarlo por su cuenta.

  • LEEME.txt / README.txt Siempre

    Las instrucciones, en dos idiomas

    Qué es cada archivo, qué prueba y qué no prueba, y los comandos exactos de comprobación. En español y en inglés, para que un perito o un abogado no tenga que preguntarte nada.

El sello lo firma la FNMT-RCM, no Sellat.

Sellat no es quien da fe de la hora. El sello cualificado lo emite una autoridad de sellado de tiempo cualificada de la FNMT-RCM, y su certificado de firma viaja dentro de tu paquete. Nosotros somos el intermediario que junta tu huella con ese sello y te lo entrega en una carpeta ordenada.

Se comprueba sin nosotros y sin internet.

Con el sello y el certificado de la autoridad dentro del ZIP, la fecha se verifica con herramientas estándar en la máquina de quien lo reciba. Si Sellat desapareciera mañana, tu expediente seguiría comprobándose igual.

El paquete demuestra que ese archivo exacto existía en esa fecha y que no se ha modificado. No demuestra quién lo creó, quién lo fotografió ni qué ocurrió delante de la cámara.

Sella la versión antes de enviarla. Diez segundos.

Sellar en el momento cuesta céntimos; hoy, nada. Discutir la autoría después cuesta abogados. Sube el archivo exacto que vas a enseñar y guarda el certificado junto al correo con el que lo envíes.

Sellar antes de enviar

Preguntas frecuentes

Antes de que lo preguntes.

¿Esto registra mi obra? ¿Demuestra que soy el autor?

No, y es importante entenderlo. Sellat no es un registro de propiedad intelectual y no determina la autoría: fija que un archivo exacto existía en una fecha. Es evidencia de prioridad. Si tu obra lo merece, regístrala además donde corresponda; sellar cada versión mientras trabajas es el complemento barato, no el sustituto.

¿Cómo protejo una idea?

Una idea suelta no se puede sellar ni registrar: lo que se puede fijar es su expresión concreta. Escríbela, dibújala, grábala. Un documento de dos páginas con el concepto, sellado antes de contarlo, ya es un archivo con fecha. Es la forma más barata de demostrar que la tenías.

¿Vale ante un juez?

Sellat no promete validez judicial y no puede hacerlo: quien valora una prueba es el juez o el árbitro en cada caso. Lo que sí puedes aportar es evidencia técnica, verificable por cualquiera, de que ese archivo y esa versión existían en esa fecha y no se han modificado. En la página legal explicamos con precisión qué demuestra Sellat y qué no.

¿Y si trabajo con IA, o sobre un texto que aún cambiará?

Sella igual. La prueba se refiere al archivo tal como está en ese momento, sin juzgar cómo lo hiciste. Si el trabajo evoluciona, sella las versiones que importan: la que enviaste, la que presentaste, la que publicaste. Cada una con su fecha.

¿Mi archivo lo ve alguien?

Depende del modo. En el flujo normal el archivo se sube a Sellat solo para calcular su huella SHA-256 y preparar la prueba; después no se conserva. Con cuenta gratuita, el modo Sellat Local calcula la huella en tu propio dispositivo y el original no llega a subirse. Y si activas la custodia —opcional y solo con cuenta— Sellat sí conserva el original, comprobado contra su huella, hasta que tú lo retires. En los tres casos, lo que queda en el registro público es solo el hash, un código que no permite leer ni reconstruir el contenido.

Registrar una obra sin notario y demostrar autoría: qué puedes fijar antes de enseñarla

Cuando alguien busca cómo proteger una idea o cómo registrar una obra sin notario, lo que necesita casi siempre es más modesto: poder demostrar que una versión concreta existía antes de compartirla. Eso no es un registro ni un dictamen de autoría; es evidencia de prioridad, y es la parte que hoy casi nadie guarda. Detalle técnico, por si lo necesitas: Sellat calcula la huella SHA-256 del archivo exacto (en tu dispositivo con Sellat Local, si tienes cuenta), la registra en una referencia pública en Polygon y en Bitcoin mediante OpenTimestamps, y te envía un certificado PDF y un ZIP de verificación. El archivo original no se publica nunca, y en el flujo normal no se conserva después de crear la prueba: solo su huella, que no permite reconstruir el contenido. Con cuenta puedes calcularla en tu dispositivo (Sellat Local) o activar la custodia para que Sellat guarde también el original. Cualquiera puede comprobar la prueba con el archivo exacto, sin cuenta y sin fiarse de Sellat.